En los últimos 30 años, China ha cambiado tanto que sus jóvenes parecen vivir en un planeta distinto al de sus padres. Para intentar comprender su comportamiento, los mayores les han puesto todo tipo de etiquetas: “pequeños emperadores”, “egoístas” o “niños mimados”. Siguiendo con la idea de que los jóvenes chinos de hoy se han vuelto pragmáticos y materialistas (en una muestra perfecta del camino que ha recorrido el país en las últimas tres décadas), la revista China Weekly hablaba en uno de sus números de mayo de “una generación en busca de estabilidad”.

A pesar de que todavía hay muchos chinos emprendedores con ganas de montar sus propios negocios, el China Weekly decía que los jóvenes de hoy intentan luchar con todas sus fuerzas por la seguridad: un trabajo fijo, un sueldo decente, casa y coche. La revista decía que éste era un “cambio histórico”, para seguir leyendo.

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