La coctelería se impone como parte de la propuesta gastronómica.

 

La tendencia es buscar tendencias. Cogerlas al vuelo y añadirse. Reinterpretarlas, seguirlas y defenderlas. Lo que cuenta es que la inercia no se pare y que el ánimo no decaiga. Los que se resisten al movimiento loco de éste toro mecánico en que se ha convertido el mercado de la restauración (aperturas y cierres, días buenos y días para olvidar) prueban de abrir negocios nuevos que tengan un plus. Quieren redondear la oferta para atraer al cliente, un poco saturado de las propuestas de siempre. Se buscan brechas para colarse, especialidades que, a pesar de no haberse explotado aún excesivamente, están en auge.

Se intenta dar vida a espacios donde pasen cosas, como en el famoso restaurante L’Eggs de Paco Perez, chef invitado del reciente Concurso de Cocina Joven de Catalunya de la EUHT StPOL. El restaurante L’Eggs también ofrecerá música en directo, tapas (desde ostras hasta algunas cont enedencia japonesa, o panecillos rellenos con originales alimentos), y evidentemente, habrá copas. La barra, que dirigirá el coctelero Javier Caballero, será uno de los alicientes para atraer una clientela de tarde y de noche que también podrá gozar de la música en directo y más sorpresas que no se pueden avanzar.

El reconocido chef Paco Pérez –de cuatro estrellas Michelin, dos por Miramar (Llançà) y dos por Enoteca– junto con sus (también) socios en el restaurante La Royale, han ideado este proyecto gastronómico que rinde culto a uno de los productos más básicos de la alimentación: el huevo. Sin duda, un restaurante diferente y divertido que se distingue por ser el primero en toda Barcelona que lleva como principales protagonistas a la clara y la yema en casi todo su recetario.

Uno de los fuertes del restaurante L’Eggs es la bodega. Los vinos de la casa se sirven en jarras de 250, 400 y 700cl que provienen de una cuidada selección de botellas de la mano de Toni Clapés (enólogo en Miramar). Esto permite probar distintos vinos magnum a buen precio. A parte, como hecho curioso, el restaurante filtra y mineraliza su propia agua, la “Premium Fresh Water”.

El restaurante está dividido en dos espacios. Por un lado, la barra donde picar algo y tomar una copa (el coctelero Javier Caballero destaca los cócteles Eggs Spritz o el Gin Mint). Y por otro, el restaurante, espacioso a la par que acogedor. La decoración está muy cuidada: ecléctica, mezcla estilos antiguos con toques modernos, donde sencillas sillas de madera coexisten con pomposos sillones de piel. Lo que más me gustó: una galería que entrevé la cocina y la marcha rojiza de los fogones.

En un enclave inmejorable de la ciudad, este restaurante se postula como una de las ofertas más atractivas. Esté o no de moda lo mejor de todo es que suma en cuanto a propuestas diferentes en Barcelona. Riesgo, creatividad y honradez. Y es que ahora, más que nunca, hay que echarle huevos.

 

 

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