Daniel Ovadía

La reciente celebración de la feria gastronómica Millesime en Ciudad de Mexico ha dado ocasión para confirmar algo que ya se viene “cociendo en el ambiente” – nunca mejor dicho – y es que México está en vias de convertirse en una potencia gastronómica mundial. ¿Cómo? Buscando en las raíces de la cocina pre-hispánica, sin necesidad de recurrir a tendencias culinarias foráneas. Lo ha explicado Daniel Ovadía, uno de los jóvenes talentos de este tipo de cocina, al frente de los fogones de Paxia, uno de los restaurantes más interesantes de la capital. “Nos faltaba encontrar nuestra propia identidad, hacer las cosas de manera diferente, no copiar. Nos inspirábamos en la cocina española o francesa, y eso era un error. Necesitábamos un sabor propio”.

Realizando, según Ovadía, un trabajo “honesto y sin artificios” una nueva generación de cocineros trata de armonizar tradición y modernidad recurriendo a recetas culinarias que han rescatado de sus ancestros. Así, platos tan sugerentes como el Festival de Moles y Pipianes o la Quesadilla líquida de Chile Poblano han sido presentados en esta última edición de Millesime, una feria que ya ha transitado diversos años por Madrid, se ha estrenado recientemente en Sao Paulo y tiene el horizonte más próximo en Hong-Kong, después de realizar esta última parada mexicana.

Vale la pena destacar que hace un año, por estas fechas, la gastronomía mexicana fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. “Lo tenemos todo”, dice Daniel Ovadía, que enumera los cuatro ingredientes básicos de la gastronomía mexicana: “El maíz, el pilar de nuestra cocina, el aguacate, el chile y el tomate. Con ellos se puede realizar cualquier comida”. Le falta, en su opinión, un mayor apoyo gubernamental para que la gastronomía sea un asunto de interés relevante.

 

 

Fuente: Cinco Días

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